domingo, 11 de noviembre de 2007

Los números en color. Las regletas Cuisenaire



Desde pequeños , desde que estamos en preescolar, podemos acceder a la verdadera matemática a través de los números en color. Comenzamos en un principio por conocer y manipular un número exiguo y determinado de regletas de cada color, cinco como máximo y de tres o cuatro colores distintos o longitudes. Realizamos una serie de construcciones sobre la superficie de la mesa, o en un rincón expreso de la clase en el que tumbados sobre la alfombra unas veces como actividad libre y otras dirigidas estamos de un modo intuitivo adquiriendo conocimientos. Las sesiones dedicadas a ello, son cortas; y en ellas manipulamos el material aprendiendo sobre todo a ser ordenados, a recogerlo, a compartir en el repartir y en el recoger, a ayudarnos unos a otros dentro del grupo en estas tareas, a responsabilizarnos individualmente y como grupo de ese material.
Trabajamos aspectos que nos harán más responsables y educados. El ser ordenados, mimar y cuidar el material, revisarlo y controlarlo antes de dejarlo en el recipiente preparado al efecto después de haber jugado con él al terminar cada sesión no es perder el tiempo en el colegio.
Realizamos trenes del mismo color y de distinto. Construimos escaleras y las interpretamos al principio de un modo intuitivo, mas tarde las plasmamos en un papel. Desarrollamos la idea de número y comenzamos a contar titubeantes y a escribir lo que contamos, al principio tabulando con palitos y mas tarde con el dígito apropiado. Completamos superficies de distintos tamaños y formas con un número determinado de regletas y colores sin que nos sobre ni falte alguna, y con el tiempo, llegamos a la construcción de pequeños mosaicos que interpretamos hasta elaborar sencillas expresiones matemáticas como aparecen en el escrito.
Estamos en realidad, trabajando expresiones aritméticas y algebraicas sin saberlo y sin conocer lo que es un número, por comparación con los dedos de una de nuestras manitas, contamos las regletas que tenemos cada uno y sin que falte ni sobre alguna de ellas las guardamos hasta la próxima sesión.
Sorprendemos a nuestros mayores, provocando el grito de nuestras abuelas que con incontenible satisfacción se maravillan de lo listo que es su nieto/a, al haber éstas, dedicado su vida con intensidad a otros campos lejanos al educativo. En estos momentos, por afinidad al proceso educativo que viven con su nieto y encontrarse mas cercanas, manifiestan su sorpresa al verlos realizar algunas cosas que ellas con su edad no eran capaces, achacándolo a la época y no llegando a entender lo natural del mismo. Conciben como milagro, lo que no son más que resultados lógicos ya que no entran en los ocultos recovecos, recursos metodológicos y estrategias que tiene la educación y que los docentes manejan para la transmisión de conocimientos, para el aprendizaje, en definitiva en la enseñanza.

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