



En diciembre de 1990, en el nº 9 de la revista municipal Aljibe, en la sección “música práctica”, publiqué un artículo sobre la Flauta. Dicho artículo comenzaba así: “La flauta es uno de los aerófonos que a lo largo de la historia ha aparecido con mayor variedad de aspectos y formas dando lugar su estudio a una clasificación bastante amplia.”
Y continúo en el artículo de esta revista este texto con la descripción de estos aerófonos de la siguiente forma: Las flautas pueden ser rectas, globulares y traveseras.
Entre las rectas están las flautas dulces, flautas con escotaduras como la kena, y flautas simples como el siku, denominada también flauta de balsa,
flauta de pan, zampoña o siringa, esta última está formada por varios tubos de diferentes tamaños en lo que a longitud de los tubos se refiere.
En segundo lugar, están las llamadas flautas globulares o en forma de
globo de la que es un claro ejemplo la ocarina, generalmente fabricada en barro, aunque también pueden ser de metal, cerámica, de barro… etc.
Por último encontramos las flautas traveseras que como su nombre indica se colocan atravesadas. Una vez colocados los labios en la embocadura, el resto de la flauta queda en paralelo al hombro derecho y suelo; en definitiva queda atravesada o en cruz al eje corporal, en contraposición con las flautas rectas que se tocan hacia el frente e inclinadas u oblicuas hacia el referido suelo.
El fundamento del sonido de las flautas es el de una columna de aire que vibra, un bisel o borde sobre el que se dirige una columna de aire y un tubo que acortamos o alargamos mediante orificios o llaves utilizando nuestros dedos. Tapando orificios alargamos el tubo y si los destapamos acortamos dicho tubo consiguiendo de esta forma una serie de sonidos que van de los graves, mayor longitud de tubo, a los agudos, menor longitud.
A la flauta dulce se la menciona en textos latinos como LA FÍSTULA ÁNGLICA (flauta de Inglaterra) y se hace referencia a ésta en un manuscrito inglés del siglo XII, conservado en la biblioteca de Glasgow. Este instrumento tuvo gran desarrollo durante la época medieval compitiendo con la FÍSTULA GERMÁNICA O HELVÉTICA (flauta travesera). La incorporación del sistema Bohem (sistema de llaves a partir de 1847) que a la flauta travesera le dio no sólo agilidad en su ejecución, sino también, tesitura o ámbito sonoro de tres octavas, eliminando toda competencia con el resto de flautas.
CONSTRUCCIÓN DE UNA FLAUTA TRAVESERA.
Por aquellos años las construía con mis alumnos en la E.G.B. (Enseñanza General Básica) de PVC, material considerado hoy día nocivo para la salud y por lo tanto no utilizable
En la actualidad, para su construcción utilizaremos la caña. Para ello elegiremos una caña común de la planta cuyo nombre científico es (Arundo donax) y de la que cortaremos un tubo de unos 30,6 cm. de largo por unos 18 mm. de vacío o grosor.
Como herramientas o útiles emplearemos una segueta de hoja de acero, una barrena, una lima cola de ratón, una navaja, lija gruesa o lijas del 0, 1 y 2, pegamento o cola blanca y un folio blanco.
Procederemos a construir la flauta utilizando el folio que pegaremos al tubo de caña en el que habremos dibujado previamente los siete orificios y la embocadura a las distancias y con las dimensiones que se indican en la imagen, y horadaremos los siete orificios y la embocadura con la barrena, agrandándolos con posterioridad y con mucho cuidado, hasta su medida con la lima.
Una vez realizado todo esto, colocaremos el tapón de corcho en el extremo superior del tubo donde habremos con anterioridad perfilado el orificio ovalado de la embocadura, lo dejaremos a una distancia del centro de la embocadura igual al vacío del tubo. Una vez hecho el orificio de forma ovoidal de la embocadura procederemos en uno de los bordes laterales a biselarlo; es decir, a realizar un corte oblicuo en el borde; o lo que es lo mismo: a hacer el bisel. El corte oblicuo lo realizaremos en el borde del orificio ovoidal, o embocadura, que queda frente a nosotros cuando situemos la flauta en posición transversal para ejecutar con ella cualquier melodía.
Hasta que la flauta no tenga el tapón de corcho a la distancia justa de la embocadura no sonará bien. Cortaremos el tapón y lo dejaremos a ras con el tubo. Para colocar el tapón de corcho a la distancia justa utilizaremos una aguja de hacer punto a la que con un rotulador indeleble le haremos una marca. Dicha marca o señal deberá quedar en el punto medio del orificio ovoidal de la embocadura, es decir; en el centro de la embocadura. cuando la cabeza de la aguja de hacer punto entre en contacto con el tapón con el que hemos cerrado el tubo. La distancia del tapón al centro del orificio debe ser igual al grosor de la caña o tubo empleado.
A continuación iremos probando hasta conseguir la mejor calidad de sonido. Para ello situaremos los labios en el agujero de la embocadura y emitiremos una columna de aire de la misma anchura que ésta, haciendo una articulación con la lengua como cuando queremos escupir una pequeña broza de la boca. Al hacer este instrumento de caña no necesita apenas que nos esmeremos en su decoración pues ya se ha encargado la naturaleza de darle toda su vistosidad.
Podéis encontrar todo lo referente al tema o incluso ampliar, en el enlace que nos lleva a un artículo que publiqué en este mismo blog el 12/02/2009. Dicho enlace es:
http://elinquietojubiladocristobal.blogspot.com/search?q=M%C3%A1s+sobre+la+flauta+travesera
Y también podéis obtener más información sobre todos estos instrumentos, las flautas, en:
http://elinquietojubiladocristobal.blogspot.com/2012/04/la-flauta-dulce-flauta-recta-o-flauta.html
Espero que lo aquí expresado sea de utilidad a todo aquel que se acerque a este artículo no sólo con el fin de informarse, sino también para el que decida o quiera embarcarse en la construcción de este instrumento.
Una flauta de pico o flauta dulce soprano puede ser un todo, es decir; de una sola pieza, como la que aparece antes de este párrafo o con dos o tres piezas que unidas forman el todo; es decir, la flauta.
La de dos piezas está formada por la cabeza, la primera pieza; y, el cuerpo, pie, o parte del do en la flauta soprano que en un todo, constituye la segunda pieza. Son las que podéis observar en las fotografías que aparecen antes y después de este párrafo.
Las tres piezas separables de la flauta de pico soprano, son: la cabeza, el cuerpo y la parte del do. Esta última parte recibe también los nombres de pie, base o campana. La escala que nos reproduce esta flauta al ir tapando uno a uno todos sus orificios de arriba a abajo, hasta completar su largo, son los sonidos de la escala descendente de do mayor. Por supuesto al tener tapados todos ellos el sonido más grave que nos produce es el do, que se corresponde con el do central del piano (do3). Si tienen las tres partes o dos, y no son de una sola pieza, podemos alargar o acortar su longitud por lo que al alargar o acortar ésta, al separar un poco la cabeza del cuerpo, cambia su afinación pues cambia la longitud del tubo ,es decir, cabe la posibilidad de poder afinarlas y podemos lograr que su afinación coincida con la de otros instrumentos del conjunto instrumental del que formen parte.
Comenzaban las clases como he expresado anteriormente, con un esquema rítmico, siempre el de la partitura o canción a trabajar. La trabajábamos de diferentes formas: Palmeando, es decir entrechocando las palmas de nuestras manos, golpeando la mesa con la mano derecha, con la izquierda, golpeando el suelo con el pie derecho, con el izquierdo, con lo que los alumnos tomaban conciencia de la lateralidad tanto derecha como izquierda, a la vez que se familiarizaban con las distintas figuras y valoraciones. Trabajábamos la alternancia de la lateralidad utilizando los pies y las manos alternativamente, o bien un compás con las manos palmeando y el siguiente con el pie derecho, izquierdo o con ambos.
Utilizábamos también los pitos o palillos, el laleo, las sílabas Kodaly… etc., el propósito u objetivo era conseguir con esta variedad de recursos, el desarrollo de la lectura musical tanto medida como entonada. La entonación se afianzaba con la ejecución de esas partituras a viva voz, cantando su letra y tocándola; es decir, ejecutándola con la flauta.
Complementaba mis clases, no todas ellas, casi siempre, durante el último cuarto o en la última media hora de cada una de las sesiones, una dedicada a la construcción de distintos tipos de instrumentos para los que dibujábamos los planos aportando tanto los listones de madera como los paneles y herramientas necesarias. Con todo ello, a la vez que desarrollábamos ciertas habilidades y destrezas manuales, investigábamos, y afianzábamos conocimientos sobre el origen de los sonidos y la
amplificación de los mismos. Mediante la sujeción y tensión de una cuerda entre dos nodos o puntos de fijación y vibración de la misma, verificábamos y aprendíamos que la longitud, el material y el grosor de la cuerda son tres características fundamentales que afectan a los sonidos que éstas producen así como en su amplificación también influían el grosor del panel, los listones de madera de la caja de resonancia que construíamos así como su lijado y barnizado, pues todo ello iba a repercutir en la calidad de los sonidos que estas producirían al vibrar y ser amplificados.
A mayor longitud y grosor de la cuerda el sonido resultante sería más grave. Por lo tanto utilizábamos cuerdas del mismo material y distinto grosor en la construcción de la caja de resonancia de nuestra simarra o concertina. Este instrumento tiene esta forma poligonal truncada, de polígono irregular, para que sus cuerdas tenga necesariamente distintas longitudes. De este modo cada una de sus cuerdas, al tensionarlas producen sonidos diferenciados que van del más grave, la cuerda más larga, al más agudo, que lo produce la más corta aunque todas sean del mismo material y el mismo grosor.
Las cuerdas utilizadas eran las de laúd de distinta numeración. La de mayor grosor, para los sonidos más graves las de un grosor medio para los sonidos centrales o medios, y las más finas para los más agudos.
Con los tubos o cañas, después del secado, utilizábamos el mismo procedimiento respetando uno de los nudos y acortando su longitud
Para obtener los distintos sonidos de la escala.
Podéis encontrar mucha más información en distintas entradas del inquieto jubilado Cristóbal, como por ejemplo en: http://elinquietojubiladocristobal.blogspot.com/2025/03/las-flautas-en-general-la-travesera-y.