lunes, 9 de abril de 2012

Las claves; su origen y construcción.






El empleo de dos palos de madera para ser golpeados uno contra el otro, los actuales claves, fue utilizado ya en el antiguo Egipto por sus habitantes en situaciones diversas. Unas veces, los hacían sonar  durante la siembra para alejar a los pájaros evitando así la perdida de las semillas depositadas en los surcos antes de ser cubiertas por la tierra. En otras ocasiones, se dejaban oír, para alejar las plagas de sus cosechas y también, eran  utilizados  en situaciones festivas, unas,  formando parte del acompañamiento de las danzas en favor de la fertilidad de los campos , y otras,  en las danzas que se hacían  con el  motivo  de festejar y  celebrar la recogida de  una buena cosecha.

¿Qué son unos claves? Los claves o las claves, son  instrumentos de percusión idiófonos  que consisten en dos cilindros de madera maciza de unos 22 a 25 cm  de largo  y unos 2 cm de sección, que se  utilizan para interpretar motivos o pasajes rítmicos  cuando la partitura de la obra que se interpreta lo requiere tanto en las orquestas sinfónicas, como en las bandas de música o en las orquestas de baile. El origen de este instrumento de percusión y su posterior difusión procede del folclore cubano y se fabrica tanto  en madera de ébano como en madera de palisandro.


¿Cómo se tocan?
Golpeando un cilindro de madera sobre el otro y para ello  no debemos sujetarlos ni presionarlos fuerte para que vibren bien. En las ilustraciones segunda y tercera que inician este artículo, se muestran dos formas de sostenerlos.
Para realizar los esquemas rítmicos, uno de los cilindros de madera, si eres diestro,  se coloca sobre  el pulgar arqueado  y la concavidad de la palma de la mano izquierda, quedando ubicado dicho cilindro entre el pulpejo de la palma de dicha mano,  la concavidad de la palma,   y las puntas o yemas  de los dedos que previamente también habremos arqueado para rozarlo lateralmente sin sujetarlo ni presionarlo. Impedimos de esta forma que éste, caiga al suelo sobre todo cuando lo golpeamos con el  otro cilindro de madera que sujetamos suavemente sin apretar con la mano derecha.
 
Construcción de unos claves. Para la construcción  de unos claves, con el fin de educar a los alumnos en el aprovechamiento de objetos y utensilios que vamos a desechar y fomentar la idea del reciclado, utilizaremos los mangos de madera de escobas o cepillos de limpieza además de las herramientas y el material que a continuación se relaciona: 


HERRAMIENTAS:
-         Un serrucho o  una segueta de acero al carbono
-         Lijas gruesa y fina.
-         Un metro de carpintero

MATERIALES:
-         Un mango  cilíndrico de madera de una fregona o cepillo de barrer. Si no disponemos de ninguno, podemos adquirir en cualquier tienda de bricolage un palo cilíndrico de unos 120 cm de largo por 18 ó 20 mm de sección. Con un palo o mango de este tipo tendremos para construir unos tres instrumentos. 


Otros materiales que necesitaremos utilizar son: 
                                                                                                            
-         Laca tapaporos.
-         Pintura acrílica.
-         Barniz incoloro.

Con el serrucho o  mejor, con una segueta de acero al carbono para cortes finos, del palo o mango de fregona  de unos 18 o 20 mm de sección, cortamos dos trozos iguales de unos 18, 20 o 22 cm de largo. Dependiendo del largo que tengan los trozos y por supuesto del lijado y barnizado, es decir; del acabado, dependerá el sonido que emita y el tono o altura que podrá ser más agudo o más grave.  

Una vez cortados los dos trozos, a  continuación se lijan;  para ello si el palo presenta muchas irregularidades y es muy áspero al tacto podemos utilizar al principio  una lija gruesa o de grano gordo para suavizarlo. Deberá ser esta lija  del nº (5  o 6), para a renglón seguido proceder a utilizar una lija fina del nº (0 o del 1) para darles un mejor acabado.

Una vez  lijados los dos trozos cilíndricos de madera se procede a redondear sus extremos.
Para ello comeremos los bordes o aristas de cada extremo  en diagonal con la segueta de acero al carbono y lijaremos procurando que estos extremos queden redondeados al máximo. 

Después de un buen lijado de los dos trozos, se le da una buena capa de laca tapaporos. Una vez esté seca la laca tapaporos se vuelve a lijar para eliminar el tacto áspero que queda una vez que ésta  ha secado.  Esta operación la podemos repetir varias veces con lo que conseguiremos mejor sonoridad. A continuación se decoran los dos cilindros con motivos libres y por último se barnizan.

Una vez finalizado todo el proceso  tendremos un instrumento construido por los propios alumnos  con el que  ejecutarán  los  esquemas rítmicos de las lecciones y canciones que trabajamos en nuestras clases.

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