¿Por qué de una sola pieza? Porque todas tienen la misma longitud y grosor, y la misma afinación por lo tanto para tocar en grupo ni necesitan ni pueden afinarse pues todas tienen la misma afinación pues no pueden alargarse o acortarse.
Una flauta de pico o flauta dulce soprano puede ser un todo, es decir; de una sola pieza, como la que aparece antes de este párrafo o con dos o tres piezas que unidas forman el todo; es decir, la flauta.
La de dos piezas está formada por la cabeza, la primera pieza; y, el cuerpo, pie, o parte del do en la flauta soprano que en un todo, constituye la segunda pieza. Son las que podéis observar en las fotografías que aparecen antes y después de este párrafo.
Las tres piezas separables de la flauta de pico soprano, son: la cabeza, el cuerpo y la parte del do. Esta última parte recibe también los nombres de pie, base o campana. La escala que nos reproduce esta flauta al ir tapando uno a uno todos sus orificios de arriba a abajo, hasta completar su largo, son los sonidos de la escala descendente de do mayor. Por supuesto al tener tapados todos ellos el sonido más grave que nos produce es el do, que se corresponde con el do central del piano (do3). Si tienen las tres partes o dos, y no son de una sola pieza, podemos alargar o acortar su longitud por lo que al alargar o acortar ésta, al separar un poco la cabeza del cuerpo, cambia su afinación pues cambia la longitud del tubo ,es decir, cabe la posibilidad de poder afinarlas y podemos lograr que su afinación coincida con la de otros instrumentos del conjunto instrumental del que formen parte.
Comenzaban las clases como he expresado anteriormente, con un esquema rítmico, siempre el de la partitura o canción a trabajar. La trabajábamos de diferentes formas: Palmeando, es decir entrechocando las palmas de nuestras manos, golpeando la mesa con la mano derecha, con la izquierda, golpeando el suelo con el pie derecho, con el izquierdo, con lo que los alumnos tomaban conciencia de la lateralidad tanto derecha como izquierda, a la vez que se familiarizaban con las distintas figuras y valoraciones. Trabajábamos la alternancia de la lateralidad utilizando los pies y las manos alternativamente, o bien un compás con las manos palmeando y el siguiente con el pie derecho, izquierdo o con ambos.
Utilizábamos también los pitos o palillos, el laleo, las sílabas Kodaly… etc., el propósito u objetivo era conseguir con esta variedad de recursos, el desarrollo de la lectura musical tanto medida como entonada. La entonación se afianzaba con la ejecución de esas partituras a viva voz, cantando su letra y tocándola; es decir, ejecutándola con la flauta.
Complementaba mis clases, no todas ellas, casi siempre, durante el último cuarto o en la última media hora de cada una de las sesiones, una dedicada a la construcción de distintos tipos de instrumentos para los que dibujábamos los planos aportando tanto los listones de madera como los paneles y herramientas necesarias. Con todo ello, a la vez que desarrollábamos ciertas habilidades y destrezas manuales, investigábamos, y afianzábamos conocimientos sobre el origen de los sonidos y la
amplificación de los mismos. Mediante la sujeción y tensión de una cuerda entre dos nodos o puntos de fijación y vibración de la misma, verificábamos y aprendíamos mediante la práctica, que la longitud, el material y el grosor de la cuerda son tres características fundamentales que afectan a los sonidos que éstas producen así como en su amplificación también influían el grosor del panel, los listones de madera de la caja de resonancia que construíamos así como su lijado y barnizado, pues todo ello iba a repercutir en la calidad de los sonidos que estas producirían al vibrar y ser amplificados.
A mayor longitud y grosor de la cuerda el sonido resultante sería más grave. Por lo tanto utilizábamos cuerdas del mismos material y distinto grosor en la construcción de la caja de resonancia de nuestra simarra o concertina. Este instrumento tiene esta forma poligonal truncada, de polígono irregular, para que sus cuerdas tenga necesariamente distintas longitudes. De este modo cada una de sus cuerdas, al tensionarlas producen sonidos diferenciados que van del más grave, la cuerda más larga, al más agudo que necesariamente lo produce la más corta aunque todas sean del mismo material y el mismo grosor.
Las cuerdas utilizadas eran las de laúd de distinta numeración. La de mayor grosor, para los sonidos más graves las de un grosor medio para los sonidos centrales o medios, y las más finas para los más agudos.
Con los tubos o cañas, después del secado, utilizábamos el mismo procedimiento respetando uno de los nudos y acortando su longitud
Para obtener los distintos sonidos de la escala.
Podéis encontrar mucha más información en distintas entradas del inquieto jubilado Cristóbal, como por ejemplo en: http://elinquietojubiladocristobal.blogspot.com/2025/03/las-flautas-en-general-la-travesera-y.html?m=1











No hay comentarios:
Publicar un comentario